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Desarrolla un sistema de
evaluación y vigilancia participativa sobre un conjunto de problemas
ambientales prioritarios para el país y contribuye al restablesimiento
de un observatorio ambiental de escala nacional.
Sistematiza y genera información clave con apoyo de
base de datos destinado a facilitar la toma de desiciones y la gestión
de conflictos.
Contribuye a promover visiones y formas alternativas de desarrollo de la investigación cientifica en el campo socio ambiental.
Estado Ambiental de Bolivia 2007-2008
El presente trabajo busca recopilar los principales avances en el conocimiento
acerca del estado ambiental de Bolivia, de manera a establecer una línea base
con la cual se podrán cotejar futuros éxitos o retrocesos de la gestión ambiental.
Estudios de Caso
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LA HIPER-CONTAMINACIÓN
DE LA BAHÍA DE COHANA.
Uno
de los temas priorizados es la contaminación urbano-industrial en
la Bahía de Cohana en el Lago Menor del Lago Titicaca. Se constituye
una
de las problemáticas socio ambientales más críticas del país, tanto por
su
magnitud, como por el progresivo incremento de su gravedad, debido a la
falta
de atención y ausencia de esfuerzos orientados a dar soluciones
estructurales
y efectivas. Esta macro contaminación, tiene raíz en las descargas de
residuos
a gran escala de El Alto, una ciudad conurbada de más de un millón de
habitantes y numerosas industrias, y amenaza expandirse a otras zonas
del
Lago Menor, afectando la forma y calidad de vida de sus pobladores. El
problema es grande y requiere soluciones estructurales “en grande”, que
implican, esencialmente, una o varias plantas depuradoras de aguas con
suficiente capacidad y proyectividad, que sustituya a la actual de
Puchukollo y además pueda realizar trata las aguas del río Seco,
principal emisor de contaminación al río Katari.
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PROBLEMAS SOCIO-AMBIENTALES DE
LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA.
Uno de los temas de muy alta prioridad se refiere al tema de la
exploración
y explotación de Hidrocarburos en Bolivia. El sector hidrocarburífero,
ha
sido tradicionalmente considerado como el corazón de la matriz
energética
del país. Sin embargo, a lo largo de varias décadas la distribución de
beneficios favoreció mayoritariamente a empresas y consorcios
transnacionales. Paralelamente se generaron enormes impactos
socio-ambientales en las diversas regiones de producción y exploración,
muchos de los cuales han quedado como pasivos. Hasta ahora, los avances
en términos de prevención, control, mitigación y fiscalización
ambiental, han sido muy magros, situación que genera un elevado
nivel de riesgo de ocurrencia de impactos ambientales y sociales, en
las
regiones donde el Estado, a partir de YPFB y las formas asociativas de
operación, busca la reactivación y nuevas oportunidades de producción
hidrocarburífera.
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PROBLEMAS SOCIO-AMBIENTALES
DE LA MINERÍA EN BOLIVIA.
Las
operaciones mineras generan severos impactos negativos al ambiente
en todas sus etapas y, más aún, cuando están ausentes las medidas de
prevención, control, mitigación y fiscalización, como es el caso de
nuestro
país. La contaminación minera, especialmente hacia cuerpos de agua,
afecta
actualmente a decenas de miles de personas a lo largo de cuencas
enteras.
Los impactos de la minería se concentran en la región de tierras altas
y
valles de Bolivia, principalmente en los departamentos de Oruro, Potosí
y
Chuquisaca, sin embargo, no son exclusivos de estos, verificándose
efectos
negativos en regiones como lo Yungas de La Paz, Pando o la Chiquitanía.
Sin duda, las zonas más críticas actualmente son las cuencas del Lago
Poopó y del río Pilcomayo, al punto de haberse convertido en casos
crónicos.
Los “booms” de incremento de los precios de los minerales en los
mercados
internacionales, son interpretados desde el sector productor minero
como
grandes bonanzas, pero considerando únicamente los aspectos económicos,
incrementándose los impactos. La caída de los precios de los minerales,
por el contrario, significa un riesgo de flexibilización de las
obligaciones ambientales por parte de los productores.
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HIERRO Y PANTANAL: LOS RIESGOS DE
LA EXPLOTACIÓN DEL CERRO MUTÚN.
La
explotación del hierro en esta región, tuvo ribetes reivindicativos
regionales y nacionales desde hace muchas décadas. El año 2007 se
dieron en definitiva los pasos legales y administrativos para licitar y
adjudicar la explotación del hierro en esta alejada región del país. La
JINDAL, empresa transnacional India, firmó un contrato con el gobierno
de Bolivia para explotar yacimientos ferrosos del emblemático Cerro
Mutún.
La magnitud de la explotación y procesos siderúrgicos, así como el uso
de
energía y en especial de grandes volúmenes de agua, constituyen
factores de alto riesgo ambiental y social, más aún si no se aplican de
forma responsable las medidas de prevención, control, mitigación, así
como las de fiscalización por parte del Estado. Esto
es más cierto, cuando la zona de explotación se encuentra en una región
de especial fragilidad hidrológica y ecológica. Sin embargo los mayores
efectos negativos, probablemente, no se desprenderán de las operaciones
de
explotación, sino de las numerosas iniciativas de desarrollo y el
incremento de las ocupaciones humanas en la zona.
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EL NORTE DE LA PAZ EN LA
LÍNEA DE FUEGO.
La
problemática del Norte de La Paz, involucra a una de las regiones de
mayor riqueza biológica del país y al mismo tiempo una de las más
frágiles,
debido a su topografía y a la naturaleza de sus suelos, Una gran
proporción de la superficie de sus diversas ecorregiones, se encuentra
en buen estado de conservación y oferta servicios ambientales
inmejorables, también existen regiones severamente
degradadas como Apolo, Caranavi o Alto Beni. Sin embargo, en términos
generales, se la puede considerar una región del país fuertemente
amenazada por diversos agentes y procesos, como ser, la exploración
petrolera, la megarepresa de El Bala, un gran complejo agroindustrial
en
alianza a la lógica de los biocombustibles, caminos cruzando áreas
protegidas y la ocupación desordenada de tierras frágiles.
Paralelamente,
existen iniciativas socio-ambientalmente amigables, en producción
ecológica
de café y cacao, iniciativas exitosas de ecoturismo y áreas protegidas
que son
íconos internacionales de riqueza biológica, como es el caso del
Madidi.
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LAS REPRESAS DEL MADEIRA: MEGA
IMPACTOS EN LA AMAZONÍA.
Las
dos represas (Jirau y San Antonio), a ser construidas por el Brasil, en
el río Madeira, constituyen al momento una amenaza inminente,
que se materializará hacia el año 2013 cuando entren en pleno
funcionamiento.
La lógica de las megarepresas en el río Madeira, obedece a las
necesidades
de aceleración del crecimiento económico del Brasil. Todo el proceso de
planificación del proyecto y de realización de estudios, a cargo de dos
grandes
empresas brasileras, fue críticamente observado por diversas instancias
técnicas de Brasil y Bolivia, por sus inconsistencias y vacíos. A pesar
de la
insistencia del sector tecnocrático y la diplomacia brasilera, en
sentido de que
no habrán impactos negativos en Bolivia, la información existente,
muestra
que los impactos en la Amazonía boliviana, podrían ser excepcionalmente
devastadores, especialmente cuando se produzca la sinergía negativa
entre la
perturbación hidrológica inducida por la represas y las inundaciones
extremas
derivadas de los fenómenos El Niño – Niña y el cambio climático global.
Estos aspectos en ningún momento han sido analizados formalmente en sus
diversas fases, por los responsables de los megaproyectos.
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EXPANSIÓN DE LA FRONTERA
AGRÍCOLA: EL CASO DE LA SOYA
Y EL COMPLEJO OLEAGINOSO.
La
mayor expansión de la frontera agropecuaria y de cambio de uso del
suelo
en el país, en los últimos 30 años, se produjo a partir del avance del
cultivo
de las oleaginosas a escala industrial, destinadas a la exportación, en
especial de la soya, que ha llegado a ser denominada “el grano de oro”.
En
este contexto, los impactos a los ecosistemas boscosos de la transición
Amazonía-Chaco
-Chiquitanía del Este de Santa Cruz y a las etnias que habitan o
habitaban
esta región, han sido de de enorme magnitud, Esta afectación ha tratado
de ser mimetizada por los aportes que la exportación de soya reportan
al PIB
y por los supuestos beneficios económicos para las regiones, aunque en
la
realidad, el tema de los beneficios netos del cultivo agroindustrial de
la
soya, está todavía en debate. Mientras tanto, se va incrementando el
nivel
de riesgo de los impactos socio-ambientales, por la expansión
descontrolada
de los cultivos de oleaginosas, tanto por las obras viales del IIRSA,
como por
la mayor apertura a los transgénicos, pero principalmente por el avance
de
la lógica de los biocombustibles.
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LA AMENAZA DEL IIRSA
EN BOLIVIA.
El
IIRSA, la iniciativa de construcción de infraestructuras viales a
lo largo de toda Sudamérica, aprobada por los doce gobiernos de los
países
sudamericanos el año 2000, tiene correlación con las proyecciones de
grandes
organizaciones financieras, como el BID o la CAF. Al mismo tiempo,
recibe
un poderoso impulso desde el Brasil, que ve una gran oportunidad de
acceder
de forma facilitada al océano Pacífico, así como de las expectativas de
las
corporaciones y empresas de países productores de soya y oleaginosas.
Existe un alto nivel de riesgo de grandes impactos, a los cuales se
suman los efectos referidos a la apertura de obras camineras con
escasos recaudos socio ambientales y los procesos colaterales de
asentamientos humanos en zonas frágiles, cambio del uso del suelo y
extracción desordenada
de recursos. En este sentido, Bolivia es especialmente vulnerable a la
apertura de vías. El IIRSA desde su inicio, fue un proceso “silencioso”
y muy poco difundido, aspecto que contribuyó a su raudo avance,
paradójicamente, también su desarrollo fue favorecido por el escaso
nivel de resistencia y el escaso protagonismo de las oficinas
ambientales.
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