Martes, 21 de julio de 2009
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Arte Precolombino

Muisca

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Museo del Oro

Museo de
Antropologia

Marques de
San JMorge

 

CULTURA MUISCA

Los Muiscas habitaron el altiplano cundiboyacense, sobre las fértiles sabanas de Zipaquirá, Nemocón, Ubaté, Chiquinquirá y Sogamoso .

Su economía, basada en la agricultura, se desarrolló óptimamente gracias al aprovechamiento de las laderas y sistemas de cultivo, canales de sague y riego. Su producción de mantas, cerámicas y artesanías fue abundante, lo que les permitió destinar el excedente al comercio de la sal, las esmeraldas y la tributación.

Su estado fue gobernado por poderosos caciques llamados el Zipa y el Zaque, secundados por otros de menor jerarquía, los Usaques, especie de consejeros; los sacerdotes, los guerreros y el pueblo compuesto por agricultores, alfareros, orfebres, tejedores y comerciantes.

Los alfareros elaboraban la cerámica para uso ritual y ofrendatario, además de enormes vasijas para procesar la sal, ollas jarras y cuencos de uso doméstico.

Sobresalen la cerámica de tipo ceremonial, adornada con figuras zoomorfas como la rana, la serpiente, y figuras antropomorfas que quizás representaban a los caciques.

Tomado del Folleto: Cerámica Precolombina

Colección Fondo Cultural Cafetero - 1979

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Tocancipa

Tocancipá se reconoce como una de las primeras civilizaciones prehistóricas de Colombia y entre los más antiguos poblamientos de América. Vestigios que nos determinan la época en que los territorios de Tocancipá fueron poblados se encuentran:

De 14.500 años en las rocas del Abra o rocas de Sevilla, las cuales determinan los límites entre Tocancipá y Zipaquirá a la altura de la vereda de la fuente. Rocas en las que además se encuentran inscripciones jeroglíficas de épocas más recientes.

De 11.700 años en la vereda de Tibitoc.

Estos vestigios nos ubican entre los más antiguos poblamientos de América.

Estos poblamientos del continente Americano son provenientes del Asia desde tiempos muy remotos.

Estas primeras civilizaciones prehistóricas fueron el resultado de emigraciones que se convirtieron en ordas herrantes entregadas a la vida nómada y salvaje.

La pictografía simbólica hallada en los jeroglíficos de las rocas del Abra, fue ejecutada por una raza diferente a las primeras civilizaciones anteriormente anotadas y diferente a la de la raza de indios conquistada por los españoles. Pero es de una raza que se extendió por todo el continente y tiene el mismo carácter que la de los valles y cordilleras de Venezuela y de las márgenes del Orinoco y del Amazonas. Y las características de estos jeroglíficos son iguales para toda América ya grabados sobre rocas, ya pintadas con tinta roja indeleble, bien sea colocados sobre alturas inaccesibles o en las orillas de los ríos o demarcando sitios fronterizos.

Una tercera civilización nos permite definir la cerámica: Nuestros pueblos Muiscas en esta región de la sabana se caracterizaron como alfareros y es la alfarería una de las manifestaciones culturales que nos permite situarlos en el tiempo, basados en los análisis practicados a las vasijas de cerámica y se puede apreciar que la época de la alfarería esta ubicada entre el año 310 hasta el 1.305 lo cual permite establecer que los Muiscas llevaron ocupando estos territorios alrededor de doce siglos antes de la llegada de los españoles. 

Agricultura, caza y pesca

La alfarería fue una actividad importante pero también lo fueron la agricultura la caza y la pesca esto lo deducimos por la base de la alimentación.

En Tocancipá los Muiscas fueron excelentes agricultores y administradores de la tierra.

Si bien es cierto el maíz es un cultivo importante. No era el único fundamento de la alimentación, pues este se mezclaba con la yuca y los fríjoles, se incorporaba además a su dieta verduras y frutas.

Hibias, cubios, papas, ahuyamas, melones todo ello contenido en la ofrenda de la princesa y proteína animal: venados, curies, perros mudos, zaínos y pecarí; peces y aves como perdices, patos, pavos y pajaritos, por tal motivo la niñez se criaba lúcida y hermosa, los adultos de gran fortaleza y las mujeres muy fértiles tenían un parto cada año.

Dentro de sus actividades combinaban muy bien la caza, con la pesca, frutas, verduras y raíces. La caza era abundante: faizanes, codornices, conejos, pavas, tórtolas, paloma torcaz, muchas otras aves, venados, puercos monteces y armadillos.

Tomado de la RevistaToquencipe, No. 9, 1995

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MUISCAS Y GUANES 

Los Muiscas ocupaban las tierras altas de la parte más ancha de la Cordillera Oriental, en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y Santander. Se sabe por los relatos de los cronistas españoles de los siglos XVI y XVII, que los Muiscas tenían una economía agrícola bien desarrollada, cultivaban maíz y papa, coca y algodón. Con este último elemento se identifican como grandes tejedores de textiles o mantas. Aspecto importante fue su estructura socio-política. (Broadbent: 1989-10-16). 

Al norte del altiplano cundiboyasence, en el actual departamento de Santander, la cordillera cambia radicalmente en su topografía. La ocupación de las tierras altas de Santander por parte de la etnia Guane se inicia probablemente alrededor de los siglos VIII o IX de nuestra era. El conocimiento que se tiene sobre la organización socio-política, lengua y costumbres de los Guanes se deriva de las crónicas y documentos dejados por los conquistadores y colonizadores. (Lleras:1989-17-21). 

Muiscas y Guanes elaboraron cerámica: múcuras, ollas, cántaros, copas, además de representaciones humanas y de animales. 

The Muiscas lived on the high plateaus of the Eastern Andes, in what today corresponds to the Departamentos of Cundinamarca, Boyacá and Santander. It is well known, based on the documents left by the Spaniards during the 16th and 17th centuries, that the Muiscas had a well developed agrarian economy, and that they cultivated corn, potatoes, coca and cotton. The Muisca were notorious for their production of blankets; another important aspect was that of their socio-political organization (Broadbent 1989: 10-16). 

North from the Altiplano Cundiboyacense, in the Departamento of Santander, the Eastern Highlands change in nature. Initial Guane occupation of this portion of the highlands probably dates back to the 8th or 9th century A.D. The knowledge that we have on matters such as social organization, language and traditions of che Guane is based on Spanish accounts as well as on documenta left by conquerors and colonists (Llevas 1989: 17-21)

Both Muiscas and Guanes elaborates long-necked jars known as múcuras, cooking pots, cups and representations of humana and anímals.

Tomado del folleto Arte de la Tierra - Colombia
Fondo de Promoción de la Cultura, 1994

 
 
 


La tumba abierta en los antiguos terrenos de la hacienda El Carmen del barrio Oasis de Usme, en el sur de Bogotá, revela los restos óseos de una mujer de 20 a 30 años de edad.

En el momento de su muerte, posiblemente ocurrida hace más de 1.000 años, ella tenía las piernas medianamente recogidas a inclinadas hacia el oriente. Sus manos, superpuestas detrás de la espalda y a la altura de la pelvis, muestran unos dedos crispados, encogidos como un signo de terror o dolor.

La posición de los huesos en esa tumba prehistórica indican que la mujer fue enterrada viva, como parte de un complejo ritual con sacrificio humano, algo natural y característico de antiguas culturas.

Esa es la explicación que Virgilio Becerra, director del departamento de Antropología de la Universidad Nacional, le dio a la Secretaría Distrital de Hábitat, al confirmar uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos tiempos en Bogotá: la existencia en esa hacienda de Usme de una gigantesca necrópolis prehispánica, que podría tener unos 2.000 años.

En ese camposanto, que habría sido centro de adoración y de sacrificio también de niños como ofrenda a los dioses, se calcula que habría unas 1.500 tumbas, dada la densidad de enterramientos halla dos en las pocas hectáreas exploradas de la hacienda.

Teniendo en cuenta los informes preliminares de la Universidad Nacional, el personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry, y la secretaría de Háb tat, Catalina Velasco, revelaron que los restos arqueológicos descubiertos pertenecerían a distintas épocas, de antes del siglo I al siglo XVI, pero hay vestigios que indicarían que algunas tumbas serían de tiempos anteriores.

Los antropólogos a cargo de la investigación indicaron, sin embargo, que los primeros cuerpos los habrían enterrado en el periodo cultural llamado Herrera, es decir, entre el siglo I y el V de nuestra era, antes de que llegaran los muiscas. Luego hubo inhumaciones que corresponderían a la etapa muisca temprana, del siglo V al X; y los últimos enterramientos se habrían hecho en el periodo muisca tardío, después del siglo X.

La antigüedad de las tumbas y restos óseos fue establecida luego de tres meses de trabajos de la facultad de antropología de la Nacional. Para ello, hicieron una recolección de muestras, pozos de sondeo, use de varilla introducida en la tierra y utilización de un moderno radar para de terminar mediante ondas electromagnéticas, condiciones y distintos movimientos hechos en el suelo.

Luego, fueron cavando y encontrando decenas de tumbas con "individuos" adultos, masculinos, femeninos a infantiles, en distintas posiciones y, algunos, enterrados con collares, unos hechos con conchas, que aún sorprendentemente se conservan. También hay en el lugar vasijas y utensilios hechos en piedra. Hasta ahora, no han hallado un miligramo de oro en los recipientes cerámicos ni en las tumbas.

Ahí está, por ejemplo, el esqueleto que perteneció a un hombre que probablemente fue el sacerdote o chamán de esa población prehispánica.  Sus huesos, en especial el peroné, y vértebras tienen vestigios de que por mucho tiempo el `chamán' no recibió el sol.

Sus manos crispadas indicarían que fue enterrado vivo, dijeron los investigadores al personero Rojas Birry, durante la visita que hizo el miércoles pasado al sitio del hallazgo.

La indicación de que varios de los restos arqueológicos pertenecen al periodo Herrera obedece, entre otros aspectos, a que varios esqueletos, entre ellos los de niños, tenían cerca vasijas que identifican este periodo: fueron hechos en arcilla y en algunos de sus bordes fueron impresos rústicamente uñas y peines, característicos de esa época, corroboró la arqueóloga Marianne Cardalee, reconoci a investigadora del periodo Herrera.

(El artículo continúa ...)

Tomado del periódico El Tiempo, 20 de abril de 2008


Tags: muisca, colombia

Publicado por orlandomagno7 @ 20:02
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