S?bado, 04 de julio de 2009

Proyecto Cultural Orlando Magno Reconocimiento : Jose Fredys Rivas Quinto

LOS PROBLEMAS SOCIALES EN COLOMBIA

  

Enviado por: Jasmin Padilla

“Un articulo que todo colombiano debe leer”.

Comoen primera instancia quiero dejar que esta frase de un distinguidoEmpresario Colombiano, haga el preámbulo a lo que será un abordaje dela causa del problema en Colombia, “Se siente frustración al percibiren sectores de la sociedad la corrupción que corroe como un mal peorque la propia violencia... Colombia ostenta el vergonzoso segundo lugaren Corrupción en América Latina y el tercer lugar en 52 Países” Citadoen el Periódico el Colombiano, 30 de marzo de 2003, Pagina 2b.

EnColombia existen problemas que aun terminándose los conflictos con losgrupos al margen de la ley (por la vía del sometimiento), estosproblemas continuarían, entre estos tenemos: La doble moral, el doblediscurso, Corrupción legalizada, Institucionalización de la mentira, Elgran abismo existente entre ricos y pobres, Sociedad clasista, elitistay racista, Una clase dirigente en conspiración con los ricos:arrogantes, egoístas y opresores, Discriminación étnica y social,Estigmatización y Exclusión a la cual están sometidas algunas regionespor la clase dirigente nacional en su mayoría del interior del país.

Elfondo de los problemas del país son una cuestión de voluntad, dedecisión, de cambio de actitud y mentalidad hacia(...). Los verdaderosproblemas del país no son tan materiales: Desempleo, desplazamiento,violencia, terrorismo, delincuencia. Estos son el reflejo de lo que hayen el fondo, Estos son la punta del ICEBERG de un problemaeminentemente arraigado en la mentalidad de los individuos, lo cual haconfigurado un imaginario social perverso y dañoso. De suerte que losefectos degenerativos(Desempleo, desplazamiento, violencia, terrorismo,delincuencia, entre otros) son mas sentidos que los problemas quesubyacen en el fondo.

Nuestrosverdaderos problemas están en la mentalidad, de allí que las reglas,las leyes, los condicionamientos no han podido cambiar el perversoproceder. Con las herramientas antes mencionadas se logrará tal vez, elsometimiento temporal del individuo, pero no su consentimiento yvoluntad para confiar en que él propenderá por el bien y por unaColombia en paz; puesto que el problema tiene su caldo de cultivo en lamente, de donde se reproduce cada vez que tiene la oportunidad, germinaen el suelo fértil de la impunidad, la complicidad, y crece con losnutrientes que le proporciona la conspiración, la intolerancia y elegoísmo. De manera potencial esta sociedad es inclinadamentetendenciosa a la perversidad. No es sino que se haga la ley, paraprohibir o  controlar algo, cuando ya se crea la trampa; es mas yo pienso que en Colombia, no seaprueban leyes hasta tanto, no se hayan ideado la forma de hacer latrampa a esa ley. Hemos desarrollado toda una industria de la farsa, lahipocresía y la falacia, somos expertos en burlar la ley sin violarla,pero en escandalizarnos cuando lo hacen los demás y descubrir que losdemás si la violan.

Dadoque el problema no es propiamente material sino mental, sería de lo másconveniente que revisemos nuestros paradigmas, nuestros imaginarioscolectivos y todos esos constructos mentales, prejuicios y preconceptosque hemos construido en torno a los demás y para nuestro voraz apetito,esa forma de utilizar al otro solo cuando sirve a nuestros intereses,ese doble discurso de “trabajar por los pobres” solo cuando estoposiciona el nombre en la campaña política. Esa doble moral deorganizaciones de ayuda y beneficencia de solo aportar cuando haycatástrofe y están seguras que saldrán por la televisión. Esa doblemoral de hacer las leyes para pagar impuestos y dejar una vía deescape(elusión) para el conglomerado empresarial que se representa. Esedoble discurso de una Colombia en donde haya la paz y se respeten losderechos humanos, y condenar a los demás al ostracismo (sálvese quienpueda) y el darwinismo social -si se adapta sobreviva, sino extíngase.No es de extrañar, que existan tantas formas perversas de sobrevivir-unos se adaptan delinquiendo con la violencia, otros se adaptan robandoen el erario público, unos se adaptan oprimiendo a los demás y se hacenricos, otros se adaptan robando el dinero de los contribuyentes, con elcual se hacen ricos y después los humillan, otros se adaptan siendocómplices de delitos, otros se adaptan conspirando con los ricos paraque estos se hagan mas ricos, otros se adaptan haciendo componendas enlos tribunales y juzgados para favorecer y obtener grandes sumas dedinero, unos de adaptan extorsionando, otros se adaptan secuestrando,pero ya sea así o de otro manera, todos buscan adaptarse para podersobrevivir en este DARWINISMO SOCIAL, al cual los ha condicionado elsistema. Todas estas conductas son enteramente reprochables, después detodo, ¿Quién dijo que robarse 1.000 millones de pesos del erariopúblico sea, sea más aceptable QUE lo que hace un ladrón al robarse 500millones de un banco por medio de un atraco? Toda conducta lesiva enmenoscabo de un bien que no es de uno, es altamente reprochable, sinimportar el medio que se utilice o la persona que lo haga. ¿Quien dijoque es más loable la conducta del empresario rico que no paga alasalariado, lo que este se merece por su trabajo. (En 5 años de labor(10.000.000), que la conducta del ladronzuelo de la calle que roba100.000 pesos? Ambas conductas son eminentemente reprochables, pero elimaginario social condena de manera más vil al este ultimo,  y quien salepor la cámara de televisión es el ladrón-delincuente de la calle,mientras que el adinerado rico que se apoderó(fraudulentamente) de 10 o15 millones de pesos asiste al cóctel con la clase empresarial y laclase dirigente, y pretende tener autoridad moral para lanzar juicioscontra el ladronzuelo de la calle, y presentarse como paradigma moral,a quien se debe imitar. No es extrañar que ya no sea malo robarle alEstado, pues es un pecado venial que se paga en una casa-cárcel,mientras que el ladronzuelo, comete un pecado capital, que paga en unode las mazmorras de una cárcel publica. Pero ya sea en una u otra formacomo se pretenda adaptarse para sobrevivir, si se hace fraudulentamentees perverso, no importa quien lo haga. No trato aquí de hacer apologíaal comportamiento salvaje y perverso que muchos ponen de presente enlas calles del País, pues la perversidad no se legitima con laperversidad, ni la existencia del mal justifica, la conducta maligna;pero si es bueno dejar claro que el mal es perverso, condenable einaceptable, no importa si lo hace el ladrón de la calle o el Ministrodel Gabinete, no importa si lo hace el delincuente con una arma o si lohace el Eminente empresario al firmar un contrato leonino para elEstado y para los contribuyentes. No importa si se hace en la calle delcartucho o en Palacio de Nariño, no importa si se hace en las comunasde Medellín o en el Alpujarra, no importa si lo hace el simple ysencillo policía que es cómplice de un negocio ilícito o si se hace enla Oficina de un Honorable Oficial de las fuerzas armadas, no importasi lo hace el delincuente con ínfulas de político o el eminente Senadorcon apariencia de cordero pero con mentalidad de delincuente. El mal es“mal” y es dañino y de ningún modo inaceptable, Pues esconde la verdady crea descaro y cinismo. La degeneración del conflicto y el aumento delos problemas en Colombia, deben abordarse en la forma mas profunda conun componente eminentemente moral, y replantear muchos juicios devalores y la forma como se juzgan las cosas. Esa doble moral que dicereconocer la diversidad e igualdad racial, cuando por otro lado seexcluye, se estigmatiza, se discrimina y en muchos casos el trabajomenos importante se les deja a etnias y clases desfavorecidas. Esadoble moral de querer acabar con la violencia, cuando no se acaba conel caldo de cultivo.

Esa forma de resolver problemas eludiendo la causa, porque toca puntos álgidos, o porque  no conviene a la clase empresarial o dirigente.

Elproblema reside en la mentalidad, por eso, me causa risa, verdaderarisa, el intento bien intencionado de reformar el Congreso (a menos queestén intentando una reforma moral, que no creo sea el caso). Pues laespiral de perversidad, tal como el camaleón encontrará la forma demimetizarse en la nueva legislación para el Congreso, la perversidadhallará de nuevo la forma de burlar la ley sin violarla. Pueden atestarel capitolio de leyes anticorrupción, pueden la Jurisprudencia y elacervo de la ley aumentarse mas, pero hasta que no se cambie lamentalidad, y el problema se aborde con un componente eminentementeético, seguirá él circulo vicioso y el juego del gato y el ratón.Después de todo, ¿Quien dijo que no van a haber disputas en laselecciones por llegar al poder? ¿me pregunto de que medios se seguiránvaliendo estos expertos para seguir figurando en el escenario?, ¿Quiéndijo que se acabaron los grandes corruptos del sector privado quefinancian la corrupción, la impunidad y la conspiración en el país?¿Quién dijo que se ha acabado la manipulación al electorado, que enmuchos casos - aun con las evidencias- terminan eligiendo a “losBARRABAS”?. Aquí lo que hay es un problema de mentalidad que no seagota en los intentos superfluos de decirle a los colombianos a travésde anuncios publicitarios que cambien – cuando los mismos que emitenesos anuncios ni cumplen con los mensajes bonitos, por cierto, pero queen la praxis no dicen nada-, pues la acción debe ir mas allá, es unasunto que debe empezar por desaprender preconceptos, prejuicios,estigmas, sagas, y crear nuevas bases de aprendizajes y propender pornuevos imaginarios sociales con un sentido mas humano. El problema eseminentemente de mentalidad, lo demás es pura consecuencia. Hace muchossiglos Salomón dijo: “Tal como es el hombre en su pensamiento, así esél”.

Sinceramentequé cuando se piensa que las cosas en Colombia van a cambiar, sin uncambio de mentalidad y paradigmas, y sin un verdadero y profundoreplanteamiento de los aspectos éticos y morales en la clase dirigentey empresarial, y una tolerancia por parte de los grupos rebeldes y almargen de la ley, es claramente una forma de engañarnos a sí mismo. Niaun con la legislación mas adecuada, se logrará que esto cambie, amenos que los asociados(Colombianos que conforman el Estado) deseencambiar de mentalidad y actitud. Pero como queremos que los demáscambien sin nosotros haber cambiado, damos por sentado que operamosbien y estamos comportándonos bien. Bajo el disfraz, los buenos SOMOS MAS, nosescudamos, creyendo, no se si ingenua o ignorantemente que los malosson apenas los que matan, secuestran, extorsionan, los que roban en lascalles, los que hacen terrorismo de fusil..., pero se olvidan de quecon mil millones de pesos (que es cosa menuda robárselo, aquí enColombia) tranquilamente se podría resocializar a gran cantidad dedelincuentes, terroristas y ladrones de la calle. Se olvidan queentidades como Caprecom, Telecom., Foncolpuertos, Seguro Social entreotras que han sido asaltadas y robadas han generado problemas quedifícilmente se resolverán estos años, y que muchos de los que salen aaclamar “LOS BUENOS SOMOS MAS”, participaron directa e indirectamentede eso. Es tanto la degradación que en Colombia para ser bueno solo senecesita no aparecer en un listado de delincuente, no aparecer en lascámaras de televisión(como sospechoso), y no ser catalogado comoterrorista, así se robe la financiación de la educación en todo undepartamento, así se robe la financiación de la salud de 500.000 debeneficiarios del SIBEN, así sea cómplice del mas grande robo de lahistoria del País, no importa, si no hace terrorismo de fusil... o esdelincuente de la calle, no se preocupe usted, es de LOS BUENOS, QUEDISQUE SOMOS MAS. ¿No hay aquí una urgente e inaplazable necesidad dereplantear valores?.

Hablande paz, ¿qué es paz? Llaman paz a eso de que halla un pequeño grupo dericos y clase dirigente dándose la mejor vida, en un país seguro ytranquilo, mientras la gran mayoría de Colombiano está sumida en laexclusión, la humillación, el abandono, el ostracismo, pero debanpermanecer sumiso? A eso llaman paz, pues no cuenten con eso, si esa esla paz que están buscando les pronóstico desde ya, que aquí no habrápaz. La clase dirigente, los ricos y los intelectuales de Colombiadeben convencerse que la gente ya come cuento, la gente no confía, estoes un asunto de intereses.

¿Llamana paz, a eso de que ciertos grupos sociales y raciales no puedenacceder a los altos cargos del Estado, por la discriminacióninstitucional, y estos deban permanecer sumisos?, ¿llaman paz a eso deque los de arriba estén pisoteando a los de abajo y hundiéndolos mas alolvido y la vida paupérrima?, pues les notifico que no habrá tal estado, porque en Colombia parecenhaberse leído la frase de Sansón, en los últimos momentos de su vida,“Muera yo y los Filisteos”, ¿y quienes eran los filisteos?, pues losque oprimían a Israel, los humillaban, los burlaban y los esclavizaban, pues tal parece que en Colombia se halevantado un imaginario colectivo(/muy perverso por cierto), en dondelos de abajo han jurado, a lo mucho hundirse con los arriba, o mejoranlas condiciones para uno o nos hundimos todos. Espero no se meestigmatize como apologista de la perversidad, pero lo que he dicho através de este escrito bien pudiera titularse “verdades que duelen”,porque es la cruda realidad. Aquí habrá terrorismo(como llaman ahora atodo comportamiento de rebelión y protesta) hasta el fin de los días,eso de cambiar las cosas vía sometimiento, eso de cambiar las cosas víalegislación, son solo buenos intentos. Hasta que no se logre poner aacuerdo la voluntad de la nación en torno a un sentimiento de equidad ydignidad humana de todos los colombianos, y que además eso se negocie ypueda garantizarse, no habrá paz en Colombia. Es un asunto de asimetríasocial, económica y existencial, que están en la mente de un grupo quequiere tener el control de los demás y verlos como inferiores,perversos y cosas indeseables, apenas tolerable su existencia, sin masderecho que a sobrevivir como puedan, esto de entrada, créame que no estolerable, y en Colombia hay mucha de rebeldía justificada, de reclamosmoribundos que se han hecho violentos, y por desgracia mezclado conterrorismo. Debe haber un momento cuando nos sentemos a hacer un pactonacional por la supervivencia de este País. Gran parte de los ricos ensu mayoría deben reconocer que se han acumulado tantas riquezas delerario publico provenientes de toda suerte de manejos con el dinero delos contribuyentes, la clase dirigente debe entender que todos losasociados, sin exclusión de raza, sexo, condición política, religiosa,social y económica tienen derechos a conducir y construir al mas altonivel los destinos de la nación(teniendo las competencias). Esnecesario un pacto Nacional, que todo colombiano sea sincero, yrealmente diga en que País quiere vivir, y se deje claro el sacrificioequitativo y proporcional que corresponde hacer a cada grupo social.Roguemos al Dios del cielo que nuestros modelos mentales seancontextualizado con la realidad y cambien a favor de la paz deColombia. Eso es un verdadero milagro. Sino pasa esto, dudo mucho, quehaya paz en los próximos años. De forma tal que sería infortunado, peronecesario pensar en la misma suerte que corren Israelíes y Palestinos”.La historia de sangre. La clase política, la clase empresarial, y losricos de Colombia parecen haber dicho hace mucho tiempo, y continúanrepitiendo, aquello que dijeron los Judíos cuando decidierondiscriminar, asestar golpe de humillación y sufrimiento a Jesús,entonces expresaron: “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestroshijos”, pues bien señores ahí está, nuestra historia es mas o menosesa. Infortunado, pero es así, pues la sangre, la hambruna, lahumillación, la indignidad, el ostracismo, la mendicidad, y toda suertede discriminación que han sufrido en Colombia los mas desfavorecidoahora parece caer sobre todos los colombianos, pero convertida en unamarea de sangre y violencia que no tiene en cuenta ninguna distinciónsocial. Solo un replanteamiento de los valores y una consideración delser humano con todos sus derechos los dará el punto de partida paralograr la paz, o al menos convivir en la diferencia, y respetar losvalores mas elementales.

 

 

Trabajo enviado por:

Jose Fredys Rivas Quinto

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Tags: Problemas, colombia, sociedad

Publicado por orlandomagno7 @ 21:55
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