Antioquia se destaca por tener una amplia tradición mítica, existen mitos dejados por los españoles, otros introducidos por los esclavos africanos y mitos típicamente regionales.
Así, la madremonte es un mito nacional, pero en Antioquia tiene la particularidad de robarle a las vacas sus críos recién nacidos.
Mitos americanos: La patasola, la madremonte, el mohán, el gritón, el bracamonte, el hojarrasquín del monte, la madre del agua, la vaca de la laguna, la llorona, el ánima sola.
Algunos mitos regionales:
El sombrerón
Es un espanto de figura humana usa ruana negra, un sombrero grandísimo y anda montado en una mula rodeado de dos enormes perros negros cogidos por gruesas cadenas. Dicen que se le ha visto en Medellín, Andes y por la orilla del río San Juan.
El gritón
Es un espanto de arriería. Sus sitios favoritos son los caminos de herradura y las colinas en las noches tranquilas; su grito es peculiar como quien arrea mulas.
La rodillona
Espanto burlón y caminero que se ubica en lo alto de los barrancos en forma de vieja sentada, con la cara entre las piernas, cabellos canosos, ojos rojos, nariz afilada y ganchuda, boca grande con un solo diente. Ríe a carcajadas y es perversa con algunos.
La cabellona
Es un espanto rural vespertino y de tiempos lluviosos. Geográficamente aparece desde Liborina a Pavarandocito.
Cura sin cabeza
Es un espanto que viene desde la colonia. Las ciudades coloniales lo conservan en sus leyendas, especialmente en el noroeste Antioqueño.
La muelona
Es de la llanura. Tiene su actividad en los caminos y con un horario de 6pm a 9pm. Se describe como una mujer bonita, de cabellos largos, ojos electrizantes y dientes de fiera, lanza carcajadas estridentes.
El mandiga
Es de tan mala fama que se le considera como otro Satanás. Algunos afirman haberlo visto a caballo y fumando, por las noches. Suele aparecer en las casas de juego y de vicio. Los codiciosos lo invocan como su protector.
La madre del río
Los indios chaimas querían agua y para ello se propusieron llevar las aguas de un manantial hasta su caserío después de consultar con el pinché. Este les dijo: “para mí es muy fácil hacer lo que pedís, yo con solo mandarlo ya queda hecho; pero debo advertirlos que esa agua tiene su madre, esta madre es un serpiente y muy feroz”. Entonces los indios desistieron de su intento.
Veneraban las lagunas de las alturas, tenían ritos para el nacimiento, para la adolescencia, el matrimonio y los entierros de sus deudos, rendían culto de acuerdo a las tradiciones recibidas de sus antepasados al sol, la luna, el rayo, el fuego, la lluvia y la tormenta, entre otros.
Los negros de África trajeron el miedo al “coco”, que aun hoy sigue siendo motivo de espanto para los niños.
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