S?bado, 04 de julio de 2009
Historia de la Virgen de Caquiona

Todos la llaman “Mamá Concia”. Dicen los abuelos que ella se apareció en una montaña grande que era muy pendiente. Entonces los habitantes de las cercanías construyeron una capilla en un lugar cercano, más plano, para trasladar ahí su pueblo. Pero Mamá Concia volvía siempre a su lugar. Al ver esto, la gente intentó construir el pueblo allí, pero cuando llovía se derrumbaba. Sin embargo ella seguía apareciendo, así que al final dejaron el pueblo donde ella quería.

La Leyenda del Diablo (Municipio de San Sebastián)

En la década de los cuarentas, los padres eran considerados por la comunidad como unos santos y la gente era muy estricta en cuanto a lo espiritual.

Del Huila al Valle de Las Papas hay un camino llamado Camino Nacional, que pasa por la montaña sagrada del Papallacta, cerca de las lagunas de Magdalena y Santiago. Cuentan que por este camino venía el padre Tubor hacia Valencia y en un punto que se conoce como la Piedra del Diablo se le apareció un espíritu. Se dice que el padre tuvo que luchar con ese espíritu, que era el diablo, en una pelea muy fuerte y larga. En ese tiempo los padres llevaban un cinturón y el padre Tubor, después de haber luchado tanto, amarró al diablo a una piedra con el suyo.

Una vez amarrado el demonio, el padre le dijo que cuando amaneciera él tenía que hacer una cruz en la piedra, para poder soltarse. Entonces el padre siguió su camino y como faltaba tan poco para que saliera el sol, el diablo se movía para todos los lados para poder soltarse. Finalmente, con sus garras, hizo la cruz pero al revés y fue la única forma de soltarse. Cuando el padre volvió a pasar encontró al diablo suelto y la cruz en la piedra.

Mito del Cerro de Lerma

En Lerma, Cauca hay un cerro símbolo de la región, tan alto que sobresale y se ve desde la Vía Panamericana, entre Popayán y Pasto. Éste es un lugar sagrado en el que hay una reserva natural con gran variedad de micos. Dicen sus habitantes que en Semana Santa, el día viernes, a las 12 de la noche, en el cerro se abre una puerta que conduce a su interior y se pude sacar un objeto sin demorarse, de lo contrario se contraen enfermedades y miedos.

El Mito del Valle del Patía

En tiempos inmemorables, el Valle del Patía no tenía vegetación. Todo estaba cubierto por agua formando un tranquilo lago cuyas orillas lamían los pies de las cordilleras central y occidental. En el agua bailaban variedad de peces multicolores, rebosantes de alegría y desde la cima de las montañas, los habitantes de la tierra recreaban su mirada observando su verde aguamarina.

Todos los días, cuando el sol se detenía en el centro del cielo, las aves de la cordillera central y occidental se ponían de acuerdo para cambiar de cordillera. Entonces volaban sobre el agua, entonando rítmicas tonadas que dieron origen al bambuco patiano. Las aves, al entrecruzarse formaban una policromía preciosa, para que el alma del lago se llenara de emoción.

Pero la maldad ha existido siempre. No se sabe de donde vinieron dos monstruos grandes y grises, con una trompa enorme, llena de afilados dientes y miles de patas. Estos monstruos se internaron en el mar y devoraron los peces de colores. Luego, cuando las aves realizaban su espectáculo, los monstruos saltaron, atrapando a muchas mientras volaban y ahuyentando al resto con su voz ronca como de trueno. Posteriormente, comenzaron a nadar de norte a sur y de sur a norte, bordeando las cordilleras y empezaron a beberse el agua.

Después que se tomaron toda el agua los monstruos se hincharon. Con sus patas y sus hocicos abrieron dos tremendo huecos, se enterraron y se quedaron dormidos. Entonces, de sus fauces comenzó a brotar agua a borbotones que con el tiempo se fue mermando. El agua que salía de la boca de los dos monstruos dio origen a los ríos Patía y Guachicono. Estos ríos bordean las cordilleras Occidental y Central, formando una especie de collar alrededor del Valle.

No se sabe si los monstruos continúan durmiendo en las profundidades de la tierra o si están agonizando, así como agoniza el agua de los ríos. Lo que sí se sabe es que no pudieron arrancarle la belleza a ese suelo, porque en el valle creció mucha vegetación. Como los monstruos tenían millares de patas, de cada una de ellas nacieron ceibas, samanes, tamarindos, almendros, totumos y todo tipo de árboles.

Sinforoso Uresti

Era un zambo, mezcla de negro con indio, que ha levantado la leyenda más llamativa sobre empautamientos.

Sinforoso estaba en la mala. No podía hacer nada de lo que todo patiano con plata podía hacer: montar un buen caballo, beber trago y gastarle a sus amigos, ser un berraco para jugar cartas, tener varias mujeres y destreza para enlazar. Buscó el contacto con el diablo y decidió empautarse. Para entregarle el alma al “patas”, a cambio de dinero, fama y poder, el diablo le colocó unas pruebas.

El diablo citó a este hombre en el río Patía por los lados de la Fonda. Sinforoso tuvo que nadar río abajo hasta el puente de Galíndez, donde se une el río Patía con el Guachicono. Luego, el diablo le ordenó seguir nadando varios kilómetros por el Guachicono, río arriba y Sinforoso superó esta prueba.

En las noches más oscuras, sin linterna e invocando siempre al demonio, tenía que ir varias veces, hasta el Cerro de Manzanillo. Ahí lo esperaba una cueva oscura donde las visiones y los ruidos eran de terror.

Terminadas estas pruebas el pacto se firmó, con sangre, sobre un libro negro, que el “patas” se llevó. Desde que Sinforoso fue empautado se observó un cambio que sorprendió a todo el mundo. Montaba un caballo negro con buenos aperos. La habilidad con el rejo de enlazar que no lo prestaba a nadie, era incomparable. Bebía como un demonio y le gastaba trago a todo el mundo, tenía las mujeres que quisiera, jugaba naipes, a veces ganaba y otras perdía. Cuando se quedaba sin dinero salía a orinar, hacía musarañas con las manos y volvía a entrar con mucha plata.

Eso sí, vestía como un pordiosero y además era muy feo porque en su rostro se podía apreciar la fisionomía del diablo. El diablo le había dado el secreto para ser irresistible a las mujeres, a cambio de que fuera muy malo con su esposa. Cuando una mujer le gustaba, le daba la mano amablemente y mentalmente decía el conjuro: “jardineritas, jardineritas, vengan todas a mi carriel”.

El demonio le había dado poder para tener todas las mujeres que él quisiera, pero con ninguna podía tener hijos, le había dado todo el dinero para que bebiera o lo gastara en vicio pero no podía prestarlo a nadie, así fuera el más amigo. Tampoco podía comprar bienes ni mucho menos ayudar a alguien. Había logrado poseer el anhelo de todo patiano: caballos, mujeres, fama y trago, pero nunca fue feliz.

Entonces Sinforoso un día decidió conducir a su caballo, a todo galope, hasta la iglesia en donde estaba la gente en misa. El diablo, que lo perseguía, se acercó a la casa de Dios sacando chispas de rabia al no poder entrar al templo. Sinforoso avanzó hasta el altar y de rodillas, al cura, pidió perdón. E sacerdote paró la misa y escuchó mientras la gente rezaba para ahuyentar a Lucifer.

Entonces el demonio reventó como dinamita y sólo quedó un olor a azufre quemado.

Después que el cura confesó a Sinforoso, lo regó con agua bendita, le colocó un escapulario y le impuso la penitencia. Pasó el tiempo y el hombre se convirtió en excelente esposo y padre aunque cada día que pasaba era más pobre. Sinforoso daba gracias a Dios y la Virgen por haberle quitado de encima al diablo, pero estaba equivocado.

Cierta noche, la madre y la hija habían salido a un velorio y Sinforoso, muy confiado, estaba solo en casa. Entonces apareció Satanás quien alargó su mano y lo capó.

Dicen que Sinforoso murió desangrado esa misma noche.

El Mito de Juan Tama

Juan Tama es el hijo del trueno que, según cuenta la leyenda, llega por una corriente de agua con el cuerpo lleno de escamas y es auxiliado por unas indígenas que lo sacan del río Páez. Las mujeres vírgenes lo alimentan con sus pechos pero él absorbe todos sus líquidos, especialmente, la sangre, y chupa hasta que las muchachas mueren por darle vida.

Él va creciendo a medida que se va nutriendo hasta convertirse en un líder de la comunidad de los paéces. Se enfrenta ferozmente con los pijaos y con los guambianos, por defender la territorialidad de su pueblo. Su arma más fuerte es una serpiente que en momentos de guerra se convierte en rayo.

El origen de la tierra y el hombre: T´IWE N´HI´ YU´I NAS

En los primeros tiempos no había tierra, ni gente, solo existía KS´A´W WALA “gran espíritu”. Éste era a la vez masculino y femenino. Así, se reproducía a sí mismo y de ahí nacían otros espíritus como el EKTHE sabio del espacio, WEET´AHN el que deja las enfermedades en el tiempo, el KL´UM duende que controla el ambiente, el DAAT´I espíritu del control social, S´I´ espíritu de la transformación, TAY el sol, y muchos otros.

Los hijos mayores se reprodujeron y originaron las plantas, los animales, los minerales y crearon a un hijo especial llamado NASA: el hombre. Todos estos espíritus mayores y menores vivían unidos, tenían un solo idioma, el NASA YUWE (lengua Páez) y sabían muchas cosas: unos eran cantores, otros artesanos, otros shamanes, consejeros, músicos y agricultores entre otros.

Un día, KS´A´W WALA les dijo que tenían que construir su propio hogar donde vivir, entonces, sus hijos se transformaron en personas e hicieron sus casas en diferentes lugares por separado.

En un comienzo vivieron en conflicto. TAY, sol, con sus rayos los quemaba y el agua lo inundaba todo. Al ver esto, KS´A´W WALA los orientó para que se unieran en uno solo y así formaran un solo hogar. Así lo hicieron y, al unirse, se compactaron y formaron la tierra.


Tags: Mitos, Leyendas Colombianas

Publicado por orlandomagno7 @ 15:53
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