Viernes, 19 de junio de 2009

ENSEÑANZA HISTORICA PARA LOS NIÑOS, cuentos

La vida continuaba como siempre,  pero el nuevo día enseñaba cosas hermosas. Como era de costumbre los días sábado, el conejito salió a dar un paseo con su hermano mayor,  cada uno llevaba un trozo de madera en las manos, con el propósito de sacar algunos gusanitos desde lo más profundo de la tierra. Lo bueno era que la noche anterior había estado acompañada de la amiga “lluvia” motivo por el cual la tierra se podía quitar fácilmente. El conejito tomo un gusanito en la mano y le quito la vida. Cuando su hermano mayor le grito ¿que haces? El conejito contesto no me gustaba su forma, me pareció asqueroso y sucio. Cuando el conejito mayor escucho dicha explicación, guardo silencio. Pues no quería dañar aquel día tan maravilloso, cuando la tarde llegaba a su fin, el conejo tomo de la mano a su hermanito y le dijo ven, vallamos al precioso arroyo, quiero contarte una historia.  Cuando se hallaban los dos sentados, comenzó la historia de la siguiente manera: hubo una época en la que uno de los circos que tanto te gustan, trajo varios animales hermosos, como también trajo bestias feroces, esa función se llamo la primera guerra mundial, algunos payasitos comenzaron a votar fuego por la boca, para poder asustar a varias bestias, que no recuerdo bien su nombre. Te voy a decir los nombres de algunos payasitos. Alemania, gran Bretaña, Francia, Bélgica, Rusia, Yugoeslavia, Japón, Polonia. Todos excelentes actores. Creo que duro este numero de horas, desde el año de 1914 hasta el año 1918. Uno de los payasitos más poderosos fue Alemania. Cuando algunos payasos lograron vencer en la presentación al  payasito Alemania. Le hicieron hacer un salto que se llamaba el condenado, luego le hicieron firmar sentado sobre un león un papel de varios colores muy bonitos que se llamaba el tratado de Versalles. Como el payasito se sintió humillado ante todos los niños del circo, dijo: ustedes son muy malos no me han permitido defenderme, están cometiendo un crimen internacional. Pero los payasos, se siguieron burlando. El payaso desapareció. Tiempo después el payasito había muerto, pero su hijo llamado “ADOLF HITLER” regreso para vengarse. Venia con muchos payasos más y quemaron aquel circo. Murieron muchos niños inocentes, entre ellos, unos que se llamaban los judíos, también conocidos como hebreos. Tú sabes que cuando yo era más pequeño me gustaba ir a los circos. Ahora no me gustan. Porque mira todo lo que puede pasar en una función como esa.  No te hablo hermanito mío de los circos de verdad. Te hablo de los circos de la vida. El conejito menor le pregunto ¿de parte de quien estas en esta historia? El conejo mayor contesto. De parte de ninguno. Lo que si quiero decirte, es que no menosprecies otras especies. Recuerda que le quitaste la vida a ese gusano que no te gusto. Pues pudiste aprender mucho si al menos con una lupa lo hubieras comenzado a estudiar. ¿Y como se llamo aquella venganza?  Precioso mío, se llamo la segunda guerra mundial. Por ahora dejemos acá esta conversación. Como el conejito era muy inteligente, no se quedo con la duda. Como consecuencia comenzó a investigar sobre la segunda guerra mundial. Así fue como logro comprender mas cosas de las que su hermano mayor le había explicado. Los días pasaron y el conejito menor se dedico a estudiar biología. Todo como resultado de un error, que supo asumir y que logro comprender.

Fin. José Orlando Melo naranjo: humanista y soñador al servicio de los niños.


Tags: educación, biografia, filósofia

Publicado por orlandomagno7 @ 18:05
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